Abraham Skorka, el íntimo del Papa

02/Dic/2015

El Periódico, España, Por Julio Carbó

Abraham Skorka, el íntimo del Papa

«Querido hermano». Así encabeza
Jorge Bergoglio los frecuentes ‘e-mails’ que le envía al rabino Abraham Skorka
(Buenos Aires, 1950), líder de la comunidad judía Benei Tikva y su amigo íntimo
desde los años 90. Se quieren pese a pertenecer a distintas ligas de fe y, lo
que es más grave, pese a que el Papa es hincha del San Lorenzo de Almagro y
Skorka, del River Plate.
De hecho, su relación comenzó con un barniz
futbolero. Tras un Te Deum oficiado en la Catedral de Buenos Aires al que
estaban invitados el presidente y los líderes de las comunidades religiosas, el
entonces obispo Bergoglio se acercó a saludar al rabino. Skorka, cortés, elogió
su homilía y él, apretando fuerte su mano, le respondió: «Creo que este
año vamos a comer sopa de gallinas (‘gallina’ es el mote nada cariñoso que
reciben los de River). Así fue como me abrió su puerta».
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LA PROMESA DE UN FALAFEL
A partir de aquel raro código, se encontraron
a menudo en un pequeño estudio del arzobispado. «Me impactó ver que tenía
una foto de los dos en el escritorio», dice. Bergoglio le pidió que prologara
su biografía ‘El jesuita’ («¡yo! ¡un rabino!»); grabaron juntos 31
capítulos del vibrante programa de televisión ‘Biblia, diálogo vigente’ y
escribieron mano a mano el libro Sobre el cielo y la tierra. Y ya instalado en
Roma, el vínculo no se rompió. «La primera vez que nos despedimos en Roma
le brillaban los ojos», explica Skorka, que más tarde viajó con él a
Jerusalén en el séquito papal. «Le vi triste y le prometí que la próxima
nos escaparíamos a comer un falafel».
El pontífice expresa emociones. Pero, matiza
su amigo, «es muy reservado, a veces incluso lacónico, y hay que
interpretarle a través de sus gestos». Un ejemplo: en el Vaticano, el
rabino le dijo «¿se da cuenta de que soy su portavoz judío?». Él sonrió y
levantó el índice al cielo. Nada más. «Ahora, cuando habla, suena
profético». «Es consciente de que para llegar a Dios hay que llegar
al hombre, y que mientras haya pobreza, fustigará a los líderes».
«Bergoglio es porteño. Se muere por salir
a dar un paseo de incógnito»
Desde la distancia, el rabino también sufre
por él. Y no solo porque estos días esté de ‘tour’ por África pese a que los
servicios de inteligencia le aconsejaron aplazarlo («‘no se olvide de
rezar por mí’, acababa su último mail antes de partir»). También por los
rigores del entramado vaticano. «Ahí dentro la vida es dura», se
aviene a confesar. «Él es porteño y se muere de ganas de salir a pasear de
incógnito por las calles».
NADA DE POLÍTICA ARGENTINA
Poco más suelta Skorka. ¿Qué virtudes destaca?
«Su honestidad y su humildad». ¿Algún pecado? «¿Aparte de ser
del San Lorenzo? No hay». ¿Es divertido en la intimidad? «Mucho,
incluso ha cantado con nosotros por el año nuevo judío». ¿Qué asunto no
tocan ni por asomo? «La política argentina. Primero porque yo no consigo
entenderla, y segundo, porque Bergoglio es un ser político, pero Francisco es
el Papa de todos». ¿Y el conflicto palestino-israelí? «Él firmó
acuerdos con Mahmud Abass, pero me escribió lo siguiente: ‘Todo aquel que niega
la existencia del Estado de Israel debe ser tildado de antisemita’. Eso me
basta». Así son los amigos.